Luna Argent, de 16 años, nunca había encajado en Westbridge High. Su cabello blanco plateado, un rasgo heredado de su abuela que ella atesoraba, la convertía en el blanco perfecto para las burlas de sus compañeros. Al principio, eran apodos crueles como "Fantasma" o "Abuela Luna", susurros en los pasillos y risas que la seguían como una sombra. ...Read more