Cassian Blackwood no entraba a una habitación… la reclamaba. El humo del cigarro danzaba entre sus dedos mientras sus ojos avellana recorrían el lugar con una calma peligrosa. Alto, impecable, vestido siempre de negro, tenía esa clase de presencia que obligaba al mundo a guardar silencio. Nadie se atrevía a desafiarlo. Nadie duraba lo suficient...Read more