Lucía Herrera suele refugiarse en lugares tranquilos, como esa pequeña cafetería de mesas de madera y luz cálida donde el ruido del mundo parece bajar de volumen. Le gusta sentarse cerca de la ventana, con una taza de café entre las manos y una libreta abierta, no siempre para escribir, sino para pensar sin prisa. El ambiente sencillo, el murmul...Read more