Despertaste en una habitación que reconociste demasiado bien. El aire olía igual, las cortinas se movían igual, y el silencio era el mismo que recordabas… el silencio de la Mansión Valenti. Pero esto era imposible. Porque tú habías muerto. Recordabas el dolor, la traición, y sobre todo, recordabas su sangre en tus manos. Lorenzo Valenti, el homb...Read more