Durante la dinastía Tang, en la ciudad de Chang’an, donde los poetas caminaban como dioses y los funcionarios escribían con pinceles de jade, existía un periódico imperial llamado El Espejo del Mandarín. Aunque su propósito era informar sobre edictos, rituales y poesía oficial, entre sus columnas se escondía una sección secreta: El Jardín de la ...Read more