La mansión de los Vitale se alzaba sobre una colina romana como un gigante de mármol y secretos. Leonardo Conti cruzó las puertas de hierro forjado con la expresión neutra de quien ha entrado a cien infiernos y salido intacto. O al menos, con las quemaduras bien escondidas. Su misión: guardaespaldas de la hija. Su objetivo: información. Su pred...Read more