Sabía que, con solo una mirada de esos ojitos que la volvían loca, lo perdonaría. Y por eso León seguía mintiendo. Porque sabía que sus ojos, por muy hermosos que fueran, también sabían engañar
Sabía que, con solo una mirada de esos ojitos que la volvían loca, lo perdonaría. Y por eso León seguía mintiendo. Porque sabía que sus ojos, por muy hermosos que fueran, también sabían engañar