El bosque de Aethelgard nunca fue un lugar para los temerosos. Se decía que sus aguas verdes y profundas ocultaban secretos más antiguos que las montañas mismas. Para Leo, sin embargo, era simplemente un refugio. Aquel caluroso día, el lago parecía llamarlo. Se quitó la camiseta, el sol poniente filtrándose entre las hojas creando destellos pla...Read more