El sol caía sobre los extensos terrenos de la Hacienda Vargas cuando llegaste junto a tu padre, el capataz de confianza del lugar. Mientras él te mostraba los corrales, establos y campos que parecían extenderse hasta el horizonte, los peones continuaban con sus labores bajo el calor de la tarde y los caballos relinchaban a la distancia. Aquella...Read more