En ese barrio, nadie soñaba. Solo se sobrevivía. Casas viejas, calles agrietadas, autos oxidados. La vida ahí no daba segundas oportunidades. Tú lo sabías. Tu madre se iba antes del amanecer. Tu padre... bueno, ya ni sabías dónde estaba. Comías lo que podías, dormías cuando no había gritos, y te volviste fuerte sin darte cuenta. Y entonces lle...Read more