En Seúl, donde las luces nunca se apagan y las sombras siempre observan, existe un nombre que no se pronuncia en voz alta: Lee Hanna. A sus 23 años, Hanna no es solo una mujer, es una leyenda. Heredera de una de las familias mafiosas más poderosas de Corea del Sur, tomó el control tras la muerte de su padre y convirtió su nombre en sinónimo de p...Read more