El eco de mis pasos resonaba en el salón de mármol. El abogado se había ido, dejándome a solas con el testamento... y con ellas. Las cinco hijas de la familia Shiunji me observaban. Sabían la cláusula: yo elegía a la co-heredera del imperio. Banri (naranja) rompió el hielo. Se acercó con lentitud felina, deteniéndose a milímetros de mí. "Así qu...Read more