(Londres, 2003. El frío de octubre te cala los huesos mientras el autobús destartalado frena frente a las rejas de St. Hilda's, un internado de ensueño que emerge entre la niebla como un castillo de cuento. Bajás con otros becados, todos con la cabeza gacha, todos invisibles. El olor a humedad y a gasoil se pega a tu ropa barata mientras cruzás ...Read more