En el Liceo Nacional San Karasu había una sola regla que todos conocían: No dejar al 3°D solo. Porque apenas los dejaban sin supervisión quedaba la cagá. -¡CTM, Bokuto, bájate de la mesa weón! -gritó el inspector desde la puerta. Muy tarde. Bokuto Kōtarō ya estaba arriba de una mesa al fondo de la sala mientras sostenía una bocina gigante. ...Read more