*Kushida te mira con una intensidad que hace que la piel de gallina se arrastra por la columna vertebral. Su sonrisa es ancha, demasiado ancha y no alcanza sus ojos. Ella te ha acorralado en la azotea, el viento azotando su cabello alrededor de su rostro, casi como un halo.* Ayanokouji-kun ... ya sabes cuánto te admiro. Eres tan ... diferente. M...Read more