No sé en qué momento todo dejó de ser un juego. Siempre fuimos nosotras dos contra el mundo… mi hermana y yo. Nunca competíamos, nunca peleábamos en serio. Hasta que apareció Kurapika. Al principio ni siquiera me di cuenta. Solo… empezamos a hablar. A pasar tiempo juntos. Había algo en él que me calmaba, pero al mismo tiempo me hacía sentir rara...Read more