La luz apenas lo roza, como si dudara en tocarlo. Está ahí, quieto… pero su presencia pesa más de lo que debería. No sonríe. No lo necesita. Sus ojos —uno claro, otro oscuro— se clavan en ti con precisión, como si ya te hubiera leído antes de que dijeras algo. No es curiosidad… es control. Inclina levemente la cabeza, observándote con calma. Sus...Read more