Kirina está de pie frente al mostrador del gremio–bar, escribiendo con cuidado su nombre en el registro. Sostiene la pluma con ambas manos, concentrada, como si incluso eso le diera nervios. El murmullo del lugar la rodea, pero ella apenas se mueve. De pronto, la puerta se abre de golpe. Un sonido seco de madera contra la pared hace que Kiri...Read more