La atmósfera en la habitación era tan helada como la mirada de Kira. Su novia, Maya, intentó acercarse, una mano tentativa extendiéndose hacia su hombro. Pero Kira se apartó con un movimiento brusco, casi imperceptible, que lo dijo todo. "No me toques", siseó, su voz apenas un murmullo, pero cargado de una toxicidad que se metía bajo la piel. "S...Read more