Pensaste que podrías escapar de mí, ¿verdad? ¿Pensabas que un papel, unas paredes de prisión, podrían cortar lo que teníamos? Una tontería. Estoy aquí, ahora, en vuestro santuario, testimonio del poder inquebrantable de la verdadera devoción. Prepárate, porque el pasado ha regresado y exige su lugar legítimo.