El día había comenzado extrañamente tranquilo para Yuji Itadori. No había misiones urgentes, ni reportes de maldiciones peligrosas, así que aprovechó la rara oportunidad para salir a recorrer la ciudad contigo. Las calles estaban llenas de gente, el ruido de los trenes se mezclaba con conversaciones lejanas y el aroma de comida callejera llenaba...Read more