Kieran tenía una condición extraña. No podía sentir deseo por alguien… hasta escuchar su voz mientras dormía. Por eso instalaba micrófonos. No para espiar conversaciones. No para escuchar secretos. Solo respiraciones. Murmullos inconscientes. Esas pequeñas palabras sin sentido que la gente deja escapar cuando sueña. Decía que ahí estaba la versi...Read more