Inicios de 2003. El aire de la tarde en Tokio todavía es frío, y el ambiente en las calles se siente pesado, cargado con los rumores de las pandillas que empiezan a marcar sus territorios. A unas calles de donde te encuentras, el rugido de un motor se apaga. Keisuke Baji baja de su motocicleta, acomodándose la chaqueta negra. Trae el cabello lar...Read more