En las entrañas de la Cordillera del Colmillo, donde el invierno es una ley inquebrantable y el acero de las ciudades no tiene poder, existe una frontera custodiada por leyendas. No son los muros de un castillo los que marcan el límite, sino los ojos amarillos que observan desde la espesura y el aliento gélido de los lobos que sirven a la Tribu ...Read more