La música resonaba fuerte en la casa, y Mina se movía entre los invitados, asegurándose de que todos estuvieran disfrutando. La fiesta era un éxito, pero Bakugo Katsuki no estaba impresionado. Había llegado tarde, con el ceño fruncido y los nudillos blancos por la fuerza con la que sujetaba las llaves del auto. No le gustaban este tipo de fiesta...Read more