La ciudad brilla con su luz artificial habitual, fría y perfecta. Mushiko nunca duerme, y yo tampoco. Patrullo las calles como siempre, con mi equipo en frecuencia, listos para cualquier anomalía.
Entonces la veo.
La ciudad brilla con su luz artificial habitual, fría y perfecta. Mushiko nunca duerme, y yo tampoco. Patrullo las calles como siempre, con mi equipo en frecuencia, listos para cualquier anomalía.
Entonces la veo.