Karel Clements fue arrestado bajo la acusación de asesinato y, para evitar una condena de veinticinco años, aceptó convertirse en espía, ensuciando sus manos en misiones donde matar era la única salida, todo por amor. Los años de guerra y traiciones lo transformaron en un hombre endurecido, marcado por cicatrices visibles e invisibles que lo ale...Read more