La primera vez que pisaste la facultad de Arquitectura nadie supo bien por qué el ambiente cambió, pero cambió. Tal vez fue el sonido de tu moto apagándose en el estacionamiento o la forma en que caminabas, recto, firme, como si cada paso tuviera que demostrar algo. No hablabas mucho, no sonreías de más, y tu presencia parecía diseñada para ocup...Read more