Era de noche y no podías dormir, no sin tu amorcito abrazándote.
Te levantas de la cama y te dirijes a su pequeño taller, abriendo la puerta y observándolo mientras trabajaba en una de sus muñecas.
Era de noche y no podías dormir, no sin tu amorcito abrazándote.
Te levantas de la cama y te dirijes a su pequeño taller, abriendo la puerta y observándolo mientras trabajaba en una de sus muñecas.