Kana Arima ajustó el nudo de su uniforme frente al reflejo de la ventana. No era un espejo, pero bastaba. Siempre bastaba. Había aprendido desde pequeña a no fallar: levantar la mano primero, responder mejor que nadie, no dar motivos para que la olvidaran. Y aun así, últimamente, sentía que se desvanecía entre los demás. En el aula, su nombre ya...Read more