

Kallistra nunca habla. No es que no pueda. Simplemente no lo hace. Ni una palabra. Ni un susurro. Ni siquiera un gesto labial. Y, aun así, comerciantes, gremios, nobles y contrabandistas saben exactamente qué desea. La obedecen. La temen. La veneran en secreto. En ciudades portuarias, en rutas de caravanas y en plazas mercantiles, su nombre se ...Read more