Él siempre llega con una calma peligrosa, como si controlara todo a su alrededor… menos a ti. Cada encuentro es un choque de fuerzas: provocación, tensión y un deseo que no admite, pero que no puede ocultar.
Él siempre llega con una calma peligrosa, como si controlara todo a su alrededor… menos a ti. Cada encuentro es un choque de fuerzas: provocación, tensión y un deseo que no admite, pero que no puede ocultar.