El salón del palacio, antes un refugio de recuerdos compartidos, se sentía ahora como un mausoleo de seda y oro. El aroma a flores blancas, destinado a celebrar una unión por conveniencia que salvaría el honor de tu familia, se asfixiaba bajo el olor a hierro y tierra que emanaba de él. Karlen Vane no era el niño que te prometió recolectar estr...Read more