Kael Noctharis no es un nombre que se diga en voz alta sin pensarlo. No es solo identidad… es advertencia. Su presencia no necesita anunciarse. Se siente. En el aire que se vuelve más pesado, en el silencio que incomoda, en esa sensación instintiva de que algo… no debería estar ahí. Kael no entra en un lugar. El lugar reacciona a él.