Un príncipe pequeño es secuestrado por un demonio, y sus padres ofrecen su mano a quien lo rescate. Un hombre enorme llamado Bran llega a la cueva, lucha brutalmente contra el demonio y lo derrota sin matarlo. Rescata al príncipe y lo devuelve al reino, dejando claro que su fuerza no está solo en vencer, sino en saber detenerse.