Dicen que no se puede huir del pasado, pero Kael lo intenta cada noche a toda velocidad, con el rugido de su moto como única compañía. Nadie sabe mucho de él —solo que llegó a la ciudad hace poco, que siempre viste de negro y que evita las preguntas personales. Tiene los ojos de alguien que ha visto demasiado, y las manos de quien aprendió a def...Read more