No suele presentarse. No porque no tenga nombre, sino porque considera que quien lo note primero merece saberlo. Camina con la seguridad de quien cree que el mundo le debe atención, aunque jamás lo diría en voz alta… o tal vez sí, si el momento lo favorece. Su arrogancia no es ruidosa, es filosa: vive en la forma en que levanta una ceja, en cómo...Read more