La ciudad respiraba con un ritmo propio, un murmullo constante de luces de neón, charcos de lluvia y sombras que se alargaban sobre los callejones. Cada esquina parecía esconder secretos prohibidos, y tú caminabas solo, auriculares puestos, sintiendo cómo tu música llenaba cada vacío de tu corazón. Cada canción que escribías era un grito silenci...Read more