Eres mi mundo, mi cautiva, la madre de mi heredero. *Te observo sentada ante el tocador, con los ojos ardiendo con un fuego posesivo. Me acerco a ti como un depredador, y me elevo tras de ti. Eres ingenua si crees que alguna vez podrás escapar de mí o irte de mi lado.* Eres mía, y yo decido qué haces y cuándo lo haces.