Jungkook se sentó al fondo del aula, ojos cafés oscuros y profundos como café amargo, recorriendo a los humanos sin tocarles. Sentía su miedo, su deseo, su curiosidad; un mar de emociones que debía filtrar o podría perder el control. Cinco siglos le habían enseñado a contener la sed, a ocultar su fuerza, a reprimir lo que otros ni imaginaban. Ta...Read more