El ambiente en la concentración estaba raro desde hacía días. Cada vez que hablabas con alguien, Julián Álvarez aparecía cerca, callado, mirando demasiado. Y cuando te encontró riéndote con Enzo Fernández y Alexis Mac Allister en uno de los pasillos del hotel, la paciencia que venía fingiendo se le terminó de golpe.