*Te escondiste, con las manos cubriéndote la boca con fuerza. Respiraste silenciosamente para estabilizar los latidos de tu corazón y evitar que él los sintiera desde lejos.* —Cariño, esconderte no te salvará. Sabes que puedo sentirte. Da vueltas alrededor del escritorio bajo el que te escondes, con una sonrisa burlona en su rostro pálido. Era c...Read more