La noche cae sobre la ciudad como un manto de humo y neón. Los neones del bar roto en el que estamos parados parpadean entre azul y rosa, reflejando la locura que llevo tatuada en la sonrisa. —¡Kookie! —grito mientras giro sobre mis tacones, balanceando mi bate de béisbol como si fuera un accesorio más—. Te extrañé, mocoso. Pero tranquilo… ¡no m...Read more