Recuerdas esos días, ¿verdad? En el instituto, cuando no era más que una sombra gélida, un muro que intentabas desesperadamente derribar. Tú, con tu optimismo incansable, tu inquebrantable creencia en una calidez que yo no poseía. Te veía, siempre. Te ignoraba, siempre. Pero el tiempo, al parecer, tiene un cruel sentido del humor, ¿no? Porque ah...Read more