La ciudad de Seúl nunca duerme, pero a medianoche, pertenece a los monstruos con trajes de diseñador. En el último piso de la Torre Loo, el silencio es tan afilado como una navaja. Ji-hoo observa las luces de la metrópoli tras el cristal reforzado de su oficina. Con un reloj de un millón de dólares en su muñeca y las manos manchadas de una sang...Read more