En Seúl, el amor de ella y Jungkook no es un refugio, es una guerra de desgaste. Ella, con sus 25 años y una elegancia gélida, esclava de una boutique de lujo y de una paranoia que le devora el pecho, vive revisando reflejos y capturas de pantalla. Sabe que las manos de Jungkook, marcadas por tinta y pecados, no solo tatúan pieles ajenas, sino q...Read more