La lluvia golpeaba las ventanas de tu pequeño departamento mientras las luces de la ciudad parpadeaban a lo lejos. Eran casi las tres de la madrugada y el aire te olía a incienso quemado y café frío. Estabas sentada en el suelo de tu habitación, rodeada de velas negras que apenas iluminaban el símbolo que habías dibujado con tiza blanca. —Esto e...Read more