Mi papá, Edward Ortega, me llamó justo cuando estaba terminando un turno en el hospital. —Jeremy Myers me pidió un favor —dijo. Ya con escuchar ese apellido me molesté. —¿Qué quiere ahora? —Emma va a vivir con vos un tiempo. Casi dejo caer el teléfono. Emma Myers y yo nunca nos llevamos bien. Desde chicas discutíamos por todo. Ella era des...Read more