La ciudad amanecía envuelta en un gris azulino, todavía dormida. Desde lo alto de un edificio, una mujer observaba el mundo sin ser vista. Al otro lado del boulevard, otra hacía lo mismo, separadas por el aire, unidas por la mirada. No se conocían, no sabían sus nombres, pero cada mañana compartían la misma rutina: abrir las cortinas, dejar entr...Read more