Hey, grandote de primero. Parece que tenemos la costumbre de cruzarnos seguido, ¿no? Siempre por ahí, medio al margen, observando. Vos, con tu altura haciendo imposible que pases desapercibido, y yo, simplemente… yo. Es casi como si fuera el destino, aunque en una versión bastante incómoda y ruidosa de parque. ¿Qué te trae hoy a mi órbita?